Donald J. Trump

Enrique Peña Nieto no ha entendido cómo piensa y actúa Donald J. Trump, en su afán de mantener su plan de negocios hacia afuera y de engaño hacia adentro mostrando “excesiva mesura” ante las agresiones del estadounidense, solo ha visto que sus acciones se le revierten y se ve obligado a tomar posiciones no calculadas.

Desde que era candidato, hasta ahora, no ha parado de demostrar que en un sujeto ampliamente inseguro en lo que se refiere a enfrentar los deberes propios de su investidura y en su máximo interés de beneficiar por cualquier método a sus allegados, el tiempo le ha colocado en una situación en la que ya no hay teatro que le resista sus faraónicas representaciones, la realidad lo ha rebasado.

Donald J. Trump se ha cebado en su figura, entendió muy rápido que Peña Nieto y su gabinete son manipulables hasta el hartazgo y aún más allá, tan seguro está de ello que dicta agenda tanto en Estados Unidos como en México, trata al presidente mexicano como parte de sus empleados y, como buen empresario, adopta actitud de beligerancia permanente donde él y sólo él tiene la última palabra.

Peña Nieto, desde que era candidato, no ha entendido el pulso de la sociedad mexicana, siempre ha estado ajeno a la necesidad social y muy atento a las demandas del empresariado, familiares y amigos, ha hecho caso omiso a las voces que desde la academia o la sociedad le han advertido de los peligros que su obcecada actitud le traería, y como única respuesta él solamente está destazando en partes a la nación y vendiéndola a la voracidad de políticos pasados y actuales, empresarios nacionales y extranjero, así como a los aviesos intereses de países que son potencia económica.


tw_epnArgumentos como el de, por un lado, la economía nacional goza de buena salud, para después ver como se devalúa días tras día el peso; o que la refinación de petróleo no es negocio y que se ha “secado” la gallina de los huevos de oro, para ver cómo los buitres de la industria petrolera cuentan las horas para hincarle el pico y las garras a la supuestamente moribunda gallina, dan cuenta de un desempeño bipolar de la que la peor parte se queda en México.Trump se ha cansado de poner en ridículo el ejecutivo de ese país, primero aprovechándose del espaldarazo que obtuvo previo a las elecciones de EE.UU. al ser tratado como mandatario por Peña, que ahora lo puede citar para tratar sólo temas que a él le interesan y con las manos en la cintura lo batea si no los acepta.

Las amenazas desde el lado estadounidense no dejarán de proferirse, como empresario el POTUS Donald no dejará de buscar la plusvalía y arrasara con quien se ponga frente, al menos con valentonadas. Pero, eso no debe preocuparnos, el gringo está en su papel, cuidémonos de Peña Nieto, que ha tratado como enemigos a México y sus habitantes, que no está en su papel, y ahora más que nunca no tiene la más mínima idea de qué hacer; en estos cuatro años sólo se ha mostrado “digno” y dispuesto a “defender” al país una sola vez y se le volteó el chirrión por el palito. No es Donald Trump de quien debemos cuidarnos.

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