Podemos Eleeciones EspañaA una semana de los comicios electorales intermedios en México, desde España han dado una idea de lo que puede pasar cuando la ciudadanía ha llegado al hartazgo y ejerce su derecho a votar a su favor, sin tomar en cuenta las frases huecas de la clase enquistada en el poder.

El Partido Popular español ha recibido fuertes golpes a su ego electoral en las elecciones municipales y autonómicas de este domingo 24 de mayo, sobre todo en las ciudades, que es donde votantes tienen más acceso a información de primera mano, difusión sin sesgo gubernamental, además del ahora potente y omnipresente flujo informativo de las redes sociales.

La clave de la irrupción de Podemos, Ciudadanos y la coalición Ahora Madrid ha sido el exceso de medidas “anticiudadanas” tomadas por los gobernantes, que atacan lo mismo a la libertad de expresión que a las necesidades humanas fundamentales, combinación de factores que provocaron la ira de los españoles (iniciando en el ya paradigmático movimiento 15M o de los Indignados), que se convirtió en acciones útiles dirigidas a una permanente nunca paró su intento de no ver desquebrajadas las garantías individuales (llegando incluso a generar la “marcha de los hologramas” en Madrid, para evitar actos represivos de parte de la policía).

Pero nada de lo que han hecho Podemos y Ciudadanos habría sido posible sin el factor fundamental de la toma de conciencia del valor del voto, pues los españoles cayeron en la cuenta que no es posible hacer cambios apelando a las conciencias de los gobernantes en turno, que con los enquistados en el poder no valen argumentos de ningún tipo, que incluso la ley es tergiversada, ignorada o eliminada de acuerdo a los intereses del grupo dominante.

Si bien los espacios que la oposición le ha ganado al Partido Popular (que junto con el PSOE forman un cómodo bipartidismo) son pocos y se verán en la necesidad de realizar negociaciones con hasta 3 fuerzas políticas para crear pactos de gobierno, esos espacios representan un resquebrajamiento del hasta ahora tranquilo ejercicio absoluto del poder.

En México estamos a 8 días de las elecciones intermedias y hemos asistido a campañas donde se han dado golpes bajos (ataques personales y espionaje, sobretodo), a la generación de ambiente de inseguridad y violencia (con alta incidencia de robos, además de matanzas donde la figura ejecutora ya no es el narco sino las instituciones encargadas de “velar” por la seguridad), a los desafíos abiertos a la autoridad electoral, el ataque todo el aparato de gobierno y sus satélites contra una sola persona, así como a la generación de un país empobrecido y desamparado a causa de las lesivas reformas (política, hacendaria, energética, educativa) impuestas por el gobierno.

Pero, más allá de los partidos políticos nuevos que pugnarán por mantener su registro y con ello obtener las prebendas, la elección mexicana estará marcada por la participación de las candidaturas independientes, figura inédita que, a semejanza de la España, puede tambalear todo el tinglado político mexicano, poniendo en entredicho la validez de las organizaciones partidistas, nuevas o viejas.

Si bien pocos candidatos independientes se ha mantenido firmemente en la batalla (los institutos electorales rechazaron a la mayoría), es el que está postulado a la gubernatura de Nuevo León quien ha puesto en alerta a la omnímoda clase política nacional (empezando por el pri), que utilizará todas sus mañas para impedir o empañar lo más posible esa candidatura.

¿Ante este panorama y al ejemplo español, los mexicanos estaremos conscientes del valor que tiene el voto y en estas elecciones 2015 se les hará saber a los enquistados en el poder y sus satélites?

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