priistosHace todavía no muchos años, la clase política-empresarial mantenía sus actividades personales fuera de las “profesionales”, cada vez que salían a los medios de comunicación para agredir a la ciudadanía con aumentos de precios, impuestos, o anuncios de obras faraónicas unos o grandes inversiones otros, siempre en beneficio del país, adoptaban una actitud paternalista, muy criticada porque se decía la ya éramos mayores de edad.

En respuesta a esa mayoría de edad, tanto políticos como empresarios, sobretodo estos últimos, ya han dejado ese tonito chocante de papá regañón o condescendiente, para cambiarlo por el cinismo, la agresión directa y la muestra abierta de actos corruptos.

Muy alejados de la cuestión del honor que se maneja en otros países, en México lo importante es llegar a la esfera del poder económico-político y mantenerse ahí a costa de lo que sea, pasando sobre de quien sea, aún sobre la maltrecha constitución, aplicando cualquier cantidad de argucias legales y extralegales.

Un dueño de medios de comunicación puede manejar a su antojo el poder político (en todas sus esferas), imponiendo a sus leales en la posición que más convenga a sus intereses; una agrupación de industriales puede dar órdenes al ejército, indicando que no se abran los cuarteles militares a los afectados por el caso Ayotzinapa; los políticos pueden enriquecer a sus allegados prometiéndoles obra de gobierno, aun cuando no han tomado posesión de sus cargos y dándosela prácticamente en exclusiva cuando ya ejercen el puesto.

El pri y todos sus allegados, de todas las esferas, esperaban regresar al poder y hacer pagar con sangre a los que habían permitido que salieran del paraíso, ahora, parafraseando al connotado tricolor y exgobernador Fidel Herrera, se sienten en la plenitud del pinche poder y no pararán con sus excesos hasta que se ahoguen solos…

¿Y los demás qué haremos mientras tanto?

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