Agresión Alejandro EncinasLa combinación entre la inactividad del gobierno federal y la actividad de sus infiltrados en todas las grandes manifestaciones que se han realizado en el país en los últimos meses están logrado su cometido: la división y polarización de las protestas, así como sus destinatarios.

Hoy, cuando se desarrolla una manifestación sus integrantes procuran no ser violentos y no responder a provocaciones, actitud que les ha ganado la simpatía de la ciudadanía, además que las causas que defienden son legítimas y ampliamente aceptadas.

También, ya no se va a una manifestación con la pura voluntad de cambio, se han agregado elementos de contacto y difusión, así como una vigilancia permanente al desarrollo de la actividad de protesta, para evitar la contaminación por infiltrados que se quieren presentar como de diverso origen, pero que ha quedado claro son enviados del gobierno federal.

Con esa evolución de las protestas, la estrategia del gobierno para desacreditarlas necesariamente cambió, planeando agresiones a elementos y espacios significativos a nombre del espíritu de la manifestación aunque sean evidentemente ajenos y lejanos a lo que está aconteciendo al momento, como los incendios (curiosa coincidencia) de una unidad de metrobús en Ciudad Universitaria y de la puerta mariana de Palacio Nacional.

Aunque se ha dado cuenta de quiénes son los infiltrados, publicado en las redes sociales imágenes, videos y comparativos que demuestran su pertenencia a instituciones del gobierno federal (más señaladamente del ejército), las autoridades ningún castigo ejercen sobre ellos al ser parte del stablishment, pero si procuran allegarse chivos expiatorios por medio de la policía local (como los granaderos del DF) y con ello cumplir la cuota de escarmiento y miedo (aunque los detenidos, con lujo de violencia, poco o nada tengan que ver en el asunto del que los inculpan).

La idea es quitar reflectores, en la mayor medida posible, al gobierno federal y al pri en particular con miras a las elecciones de 2015, dejando el trabajo sucio a otros actores, mayormente al gobierno del Distrito Federal y a los políticos emanados del prd.

Así, la protesta contra personajes políticos se ha centrado en los que pertenecen al partido del sol amarillo, protestas que se han traducido en agresiones directas contra cuauhtémoc cárdenas y alejandro encinas y verbal contra jesús zambrano, pero hasta el momento no se ha visto que se increpe a alguno del pri, ¿entonces los amarillos son los villanos de moda o es que alguien está enfocando las baterías contra ellos para evitar que les llegue a los políticos tricolores (que por cierto se han mantenido muy callados)?

No sólo se debe mantener alerta durante las manifestaciones, quienes las organizan deben estar atentos de los eventos adyacentes que enarbolen su misma bandera para realizar una serie de deslindes o adhesiones según sea el caso.

La división y la polarización de la protestas siempre es un riesgo latente, los gobiernos tiene expertos en ese tipo de acciones, si no se cuidan hasta los detalles más nimios una demanda legítima puede ser atomizada, ampliada a muchas vertientes, restarle fuerza y finalmente desaparecerla, el movimiento #YoSoy132 es una muestra de ello.

Las protestas y el apoyo nacional e internacional por los hechos de Ayotzinapa pueden ser el elemento que aglutine por fin a la población del país en la búsqueda de lograr un cambio verdadero o sucumbir ante los poderes fácticos (que tienen muchos peones para defenderlos) y convertirse sólo en la memoria como lo que pudo haber sido.

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