Denuncia via celularSi bien es cierto que es dueño de la violencia institucional, también es cierto que debe seguir reglas y protocolos para hacer uso de esa facultad, pero dados los acontecimientos de los 2 primeros años del regreso del pri a la presidencia, tal parece que los 3 niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) han utilizado de forma irrestricta, y hasta abusiva, su derecho al “uso de la fuerza”, lamentablemente no para abatir los índices de inseguridad sino para atacar de frente a quienes debía defender, a la ciudadanía.

Los hechos hablan por sí solos, por ejemplo, en Michoacán se dio el fenómeno de las autodefensas para protegerse de las agresiones del crimen organizado y por el hartazgo de la población ante la inoperancia de las policías (incluido el ejército) por combatirlo, proceso que arrojó como resultado la desaparición de esas autodefensas y la continuidad en las actividades de los delincuentes con total impunidad.

Otra variante que muestra las agresiones de los aparatos policíacos contra la población son las masacres de Tlatlaya, estado de México, y Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, donde el ejército y la policía rural respectivamente cargaron sin la ciudadanía, en el primer caso argumentando que era un grupo de 22 delincuentes a los que tuvieron que abatir (sin ninguna baja castrense pese a un furioso intercambio de metralla; en el segundo, donde policía municipal balaceo a camiones de normalistas, y de un equipo de futbol, bajo las órdenes del crimen organizado, donde resultaron 6 muertos, 17 heridos y 43 desaparecidos (que se presume fueron asesinados y abandonados en narcofosas).

Más aún, mientras el gobernador de Guerrero festinaba que lo cuerpo encontrados en las fosas clandestinas no eran de los normalistas de Ayotzinapa y el procurador general lo desmentía sin asegurar que lo fueran, policías municipales de Chilpancingo baleaban a estudiantes del Tec de Monterrey, porque no se detuvieron cuando les hicieron el alto y los volvieron sospechosos en un investigación de secuestro que estaban realizando. En los hechos hirieron a un estudiante de origen alemán, lo que podría desencadenar incluso una querella diplomática. Incluso, al parecer siguiendo el impulso declaratorial del gobernador, el fiscal de investigación de Guerrero aseguró que los estudiantes eran de la Universidad Chapingo pese a que el Tec reconoció al alumno herido como parte de su matrícula.

Y podríamos reseñar más historias del tipo, desde la misma represión en el Distrito Federal a las manifestaciones del 1 de diciembre de 2012, hasta las sucedidas en Puebla, en Oaxaca, Veracruz y un largo etcétera, para acumular más de 57 mil muertos en lo que va de este nuevo sexenio del pri.

Mas los dueños de la violencia institucional (gobierno) ya han entendido que los principales agredidos (ciudadanía), cuentan con las redes sociales para contar su lado de la historia, confrontando a la transa, las agresiones, la corrupción, la colusión, las medias verdades y el ocultamiento de información por medio de textos, fotografías, videos, audios y memes, herramientas digitales que se han asimilado en la vida cotidiana.

La información sobre las acciones de la violencia “legal”, así, ya no tiene una versión única.

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