Trabajos forzadosRevisando la historia más reciente, sin grandes esfuerzos podemos darnos cuenta que nuestros legisladores, sin importar si son locales o federales, no se han distinguido por ser, ya no digamos trabajadores, sino legisladores de tiempo completo.

Tanto senadores como diputados, federales y de los estados, siempre andan buscando la oportunidad para realizar intercambio en el extranjero, para asistir a eventos que pondrán en alto el nombre del país, del estado, municipio o distrito electoral de los que se dicen representantes populares (cosa que no aplicaría a los plurinominales, pero se comportan de igual manera), alegan atención extraordinaria a sus representados, finales deportivas, bodas, bautizos, cumpleaños, lo que sea por no asistir a su respectivo recinto camaral.

Los legisladores aceptan invitaciones de todo tipo, sea política, familiar, amistosa o empresarial, con cualquiera de ellas les retribuye algo de ganancia, ya sea dinero, relaciones o por lo menos largos descansos de las arduas jornadas legislativas, todo a su conveniencia.

En suma, pues, todos sabemos que son una runfla de parásitos y vividores, en espera de hacer pingües negocios al amparo de su fuero, olvidándose por supuesto de quienes los eligieron y el futuro del país.

Hoy, resulta extraño a los ojos de cualquiera que diputados y senadores estén en el plan de trabajadores muy celosos de su deber, empeñados en poner todo su esfuerzo en ello, a realizar hasta sesiones extraordinarias a fin de sacar adelante las leyes secundarias justo cuando se celebra el mundial de futbol en Brasil.

La cuestión no es enfrentar eventos tan disímbolos como una discusión legislativa y un torneo deportivo, lo relevante es el estilo que ya se ha tomado para “sacar” ese tipo de iniciativas”.

Los legisladores tienen claro que a nosotros los mexicanos muchas veces nos gana la fiesta y el relax, tanto que los mismos integrantes del congreso no dudan un solo instante para subirse al #tren del mame” de los celebraciones. Pero, en los últimos meses se han agarrado justamente de esa tendencia para “golearnos”, lo mismo usando el Día de las Madres, que el Día de la Virgen de Guadalupe, Navidad, Año Nuevo, Semana Santa y ahora el mundial de futbol para discutir, calificar y validar leyes que son claramente lesivas al futuro del país y sus habitantes pero muy beneficiosas para sus bolsillos (de los diputados y senadores).

Petróleo, telecomunicaciones, economía, trabajo, estos temas y más son los que están siendo atacados por legisladores en aras de beneficiar a capitales poderosos, tanto extranjeros como nacionales, que les dejan a ellos ganancias inimaginables sobre la miseria sus “representados”.

Todo día de fiesta nacional, todo evento de relevancia nacional o mundial, es tomado para que desde los oscurito y sin ruido se aplique las medidas lesivas aprovechando el “embobecimiento” de las masas.

Ya legisladores panistas han afirmado que no permitirán que haya periodos extraordinarios este mes de junio, esfuerzos que parecen más encaminados a aprovechar la oferta de Coca-Cola de llevar a políticos a Brasil con todos los gastos pagados.

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