Informe de gobierno sin sorpresas

Uno miente, el otro… ¿se deja engañar?

¿Reaccionará la población de todo el país
o sólo de una parte?

Televisa - Presidencia EPNNada más cruel para los habitantes de un país que estar seguros del cinismo de sus gobernantes, de saber que ante la ambición de estos sus reclamos y opiniones no valen, de ser testigos forzados de su propia pauperización, del resurgimiento de los peores vicios de los actores políticos y que sus propias urgencias no le permitan enfrentar tales agresiones.

El desarrollo de una nación o persona responde naturalmente a la evolución, a superar etapas y mostrar avances en comparación a lo ya transcurrido, con ello obtener dividendos que sean beneficiosos a si mismo. La vida político-económica de México no responde a esa lógica, más aún da pasos en sentido contrario.

En estos días iniciales de septiembre lo típico es analizar y pensar sobre los planes y propuestas contenidos en el informe de gobierno que presenta el presidente de la república respecto del ejercicio inmediato anterior a este, sin embargo en nuestro país son los hechos previos los que han tomado relevancia.

El que los medios de comunicación (Televisa en particular) y los partidos políticos impulsaran y admitieran desde 2006 que Enrique Peña Nieto sería el presidente en 2012 y empezará desde entonces la “cargada propagandística” y la transición presidencial de vuelta (en el 2000 del PRI al PAN y en el 2012 del PAN al PRI), ha desacralizado el tema del informe de gobierno y lo ha puesto no como un triunfo de la oposición sino como un mero acto social donde se invita a los amigos a un asado en el jardín de la casa.

Antes del informe ya se sabía que se impondrían, a cualquier costa, medidas claramente lesivas a la economía de la población y a la estabilidad del país, en una triada “infernal”: reformas hacendaria, energética y educativa.

Además de que México se encuentra al borde de una recesión económica, acusada por la depreciación acelerada del peso, la entrada en vigor de cada una de esas reformas va impactando en forma acumulada y dirigida a la ciudadanía de nivel medio hacia abajo, que es la población cautiva, rebajando su poder adquisitivo de forma progresiva.

Las reformas imponen impuestos a alimentos y medicinas, vende a Petróleos Mexicanos y sienta las bases que acaban con el magisterio independiente y la privatización de la educación a cargo el estado.

La entrada de impuestos que se pierda con la privatización de la renta petrolera (40% del presupuesto nacional), será subsanado por lo que ingrese a partir del consumo de alimentos y medicinas, así como de los salarios “ahorrados” de los docentes que sean dejados sin trabajo a causa de la entrada en vigor de la Ley del Servicio Profesional Docente.

La clase política ha mentido flagrantemente a la ciudadanía, pese a la evidente descomposición social y económica del país sigue mintiendo, hasta algunos de sus integrantes han apoyado la represión de estado; atentan contra la constitución ignorando las mínimas garantías y en clara contradicción el poder judicial desdeña los tratados internacionales señalando que no puede haber ordenamiento alguno sobre nuestra carta magna.

Y mientras la población mayoritaria en el país discurre todos los días preocupada por sobrevivir en un difícil escenario actual, no se entera de la involución económica que cada día se acerca más a su vida diaria, no toma nota de las mentiras que groseramente recetan los políticos, pero las hacen suyas partir de la difusión ad-nauseam que hacen los medios de comunicación, y mucho menos cuenta con el tiempo de deducir la complicidad funcionario y medios en su inevitable empobrecimiento.

Del primer informe de Peña Nieto no hay mucho que decir, ya todo se había dicho antes, sólo se puede señalar que sus partes más sobresalientes fueron intentos de “frases triunfalistas” y que en su redacción y propuestas deja ver influencia del texto del primer informe del sexenio de Carlos Salinas de Gortari (http://tinyurl.com/mrov6gq).

Mentiras desvergonzadas de políticos, medios de comunicación en complicidad con el poder y empobrecimiento de la población mayoritaria formarían en otras latitudes el caldo de cultivo de un enfrentamiento directo ciudadanía-estado, más en México parece que ese proceso es muy lento…

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